Toxoplasmosis en perros: ¿Qué es y qué síntomas tiene?

¿Cómo se contrae esta enfermedad?

La toxoplasmosis es una enfermedad causada por un parásito, Toxoplasma gondii. Éste parásito produce quistes que se eliminan en las heces del hospedador definitivo, el gato. El perro, para infectarse, ha de comer heces de gatos infectados o alimentos contaminados con éstas (verduras sin lavar, principalmente) o carnes de otros animales que estuvieran también infectados, en los que los quistes del parásito se alojan en sus músculos.

Estos quistes se absorben a través del intestino hacia la sangre, desde donde pueden dirigirse a diferentes órganos y tejidos.

Los perros susceptibles son los que tienen un sistema inmune deprimido o perros jóvenes, cuyo sistema inmune no es aún maduro.

Síntomas principales

Pueden aparecer síntomas muy diversos, aunque cuando vemos síntomas neurológicos, es una de las enfermedades que debemos descartar, ya que un perro infectado puede presentar dificultad para caminar, incoordinación, convulsiones e incluso parálisis.

Aunque también pueden observarse síntomas digestivos, como vómitos, diarrea, ictericia (coloración amarillenta de las mucosas) e inapetencia; síntomas respiratorios o fiebre, entre otros inespecíficos.

Tratamiento

No existe un tratamiento específico para esta infección, sino que se trata fundamentalmente de controlar los síntomas. De manera que se suele hospitalizar al perro, en función de la severidad de los signos, sobre todo cuando hay afección neurológica o deshidratación, para restaurar fluidos vía intravenosa. En ocasiones se suelen emplear antibióticos, para evitar infecciones bacterianas secundarias.

La toxoplasmosis en humanos

Esta en una enfermedad que podemos contraer las personas, pero al igual que los perros, la vía de contagio es la ingestión de alimentos crudos contaminados o accidentalmente por heces de gatos enfermos (esta última es más infrecuente por las medidas de higiene ).

Por lo tanto, un perro nunca podrá transmitir esta enfermedad, salvo que se ingiera su carne, algo que en nuestro país no se suele realizar.

La prevención es clave

Igual que las recomendaciones que nos hacen a las personas van dirigidas a evitar la ingesta de carnes sin cocinar ni congelar previamente, para los perros se dan las mismas advertencias. Si alimentamos a nuestro perro con carne cruda, siempre debe haber sido congelada previamente, al menos, 3-5 días.

Del mismo modo, debemos evitar que los perros ingieran heces de gato, principalmente de gatos que habitan en la calle y no podemos saber si padecen alguna enfermedad o no.

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