¿Puede mi perro comer huesos?

¿Pueden comer huesos?

Si la pregunta es si pueden comer, la respuesta es sí, pero con un pero. Los perros tienen una dentadura preparada para masticar huesos pero no todos los perros están preparados para comer los huesos ni para digerirlos. Se debe tener en cuenta que hay perros con mucha ansiedad por la comida, que pueden llegar a tragar huesos gruesos que pueden provocar obstrucciones digestivas graves.

Además de obstrucciones digestivas, pueden provocar otros problemas como:

  • Problemas digestivos por si dificultad para ser digerido.
  • Atragantamiento.
  • Estreñimiento.
  • Los huesos cocinados o finos, como los de pollo y conejo, pueden astillarse y causar perforaciones digestivas.

Pese a estos puntos negativos, también ofrecen algunas ventajas, siempre y cuando se den los huesos adecuados, crudos y bajo supervisión. Estos huesos pueden aportar un rato de entretenimiento a nuestro perro, proporcionarle una correcta higiene dental y aprovecharse de nutrientes como tuétano.

¿Qué huesos pueden comer?

No todos los huesos son aptos para que los perros se alimenten, los huesos pequeños sobre todo de animales como conejo o pollo se desaconsejan por su capacidad de astillarse y de tragarse con mayor facilidad. Tampoco se recomienda dar huesos una vez que se cocinen, ya que es más probable que den problemas como los descritos.

Los huesos más recomendables para perros son:

  • Huesos carnosos: determinadas zonas del pollo, como alas o carcasas, son fáciles de digerir y masticar. Los huesos de cuello de pavo o pato también son muy recomendables y, además, su valor nutritivo es más alto.
  • Huesos largos de res: son huesos largos, de gran tamaño y muy resistentes con un interior rico en tuétano.
  • Huesos de rodilla de res y cerdo: son huesos redondos y gruesos, difíciles de morder también y ricos en cartílago y tuétano.

Recordar ofrecerlos crudos pero siempre congelar durante un mínimo de 3 días para eliminar las posibles bacterias que puedan existir. Luego descongelarlos y ofrecerlos una vez estén a temperatura ambiente.

Irene Martinez

Médica Veterinaria

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