Pienso a base de insectos: pros y contras

¿Qué es el pienso para perros a base de insectos?

Como su propia definición indica, no hay mucho más que explicar. El pienso a base de insectos, es un alimento para perros cuya fuente de proteína es obtenida a partir de estos pequeños invertebrados. Habitualmente se utilizan estados larvarios de estos animales, es decir, “gusanos”. Para ello, las larvas se someten a un tratamiento térmico, siendo posteriormente trituradas.

De este modo, se obtiene una especie de harina muy rica en proteína, que se mezcla con el resto de componentes alimentarios del pienso, como patatas, zanahorias, arándanos… Finalmente se procesa para darle la forma y así obtenemos un pienso rico en proteína de insectos.

Ventajas de este tipo de alimentación

En un mundo donde el consumo de carne y pescado está disparado, y donde la producción de este tipo de alimentos conlleva un alto impacto medioambiental, el uso de este tipo de alimentación supone un respiro ecológico. La producción de estos insectos se lleva a cabo de forma sostenible, con muy poco consumo de agua y muy baja producción de residuos. Todo lo contrario es la industria cárnica, donde para producir un solo un kilo de carne hace falta gastar entre 5.000 y 15.000 litros de agua, dependiendo de la especie animal. Por lo que el uso de este tipo de alimentación conlleva una enorme ventaja medioambiental.

Por otra parte, el pienso a base de insectos puede ser considerado hipoalergénico, ya que son proteínas noveles, con muy poco potencial alérgico. Por este motivo, el pienso a base de insectos es útil en casos de perros con alergias refractarias. Además, las proteínas de insecto tienen un alto valor biológico, ricas en aminoácidos esenciales, y son fácilmente digeridas por el organismo del perro.

Desventajas del pienso a base de insectos

Los insectos forman parte de la alimentación en muchas culturas, pero no en la nuestra. Por este motivo, si lo analizamos desde la idiosincrasia occidental, el consumo de este tipo de animales, puede suponer un reparo psicológico difícil de procesar. Y, del mismo modo que lo puede ser para nosotros, proyectamos en los perros nuestras sensaciones y entendemos que para ellos también puede resultar “asqueroso” de comer.

Asimismo, podemos suponer que un pienso a base de insectos puede contar con unas características organolépticas, no del todo apetecibles para los perros. No obstante, existen ciertos estudios que ponen de manifiesto que estos pienso son bien recibidos por nuestros compañeros peludos, pero está por ver.

En definitiva, el consumo de insectos es ya una realidad, de todos depende que hagamos que esta nueva tendencia siga creciendo o caiga en el olvido. En opinión del que escribe, fiel defensor de la sostenibilidad, amante de las nuevas propuestas gastronómicas, y no consumidor de carne…¡bienvenidos seáis, insectos!

Juan Vázquez

Médico veterinario

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