Perros con “dolor de oídos”: ¿Qué hacer?

Causas de otitis

Seguramente alguna vez has visto a tu compañero de 4 patas sacudir la cabeza con fuerza y de forma insistente, o rascarse una oreja con más frecuencia de lo habitual. Como hemos comentado, las otitis en perros son frecuentes y hay varias causas. Las más comunes son:

Parásitos: ácaros que habitan en los conductos auditivos de perros y gatos y se transmiten entre éstos con gran facilidad. Producen mucho picor y, como mecanismo de defensa, el oído produce más cerumen del habitual. Además, este cerumen tiene un color característico, muy oscuro.

Cuerpos extraños: en verano, cuando hay espigas en gran cantidad, se introducen fácilmente en el conducto auditivo y pueden llegar al tímpano, incluso atravesarlo. Este material vegetal puede llegar a ocasionar una gran molestia en el perro y una otitis severa, si permanece mucho tiempo en el oído.

Pólipos/tumores: los crecimientos de tejido, ya sean benignos o de carácter maligno, pueden ocasionar acúmulo de secreción y otitis.

Alergias: es la principal causa de otitis cuando el perro presenta otitis repetitivas.

¿Qué puedo hacer?

Para instaurar un tratamiento, lo mejor es que tu veterinario de confianza valore el estado del conducto auditivo de tu perro mediante un estudio del mismo con un otoscopio, para valorar no sólo la imagen que se observa dentro del conducto, sino también poder obtener muestras de la secreción o si hay crecimientos anómalos.

No obstante, si observas que el oído de tu perro desprende mal olor o si la oreja presenta un color enrojecido, heridas o la piel engrosada, puedes aplicar un antiséptico de forma externa, en la piel de la oreja y con una gasa, intentar retirar la secreción que hay en el conducto auditivo, sin introducir bastoncillos ni líquidos en dicho conducto hasta que no lo haya valorado el veterinario, ya que si hay perforación de tímpano, no conviene aplicar ningún líquido dentro del oído.

¿Puedo evitarlo?

Las otitis, en ocasiones, se pueden intentar evitar.

En caso de los ácaros, muchos perros proceden de centros de cría y colectividades en general, con ellos, ya que, como hemos dicho, se transmiten con facilidad. Para esto, hay que extremar las medidas de higiene. Y poner tratamiento contra ellos lo antes posible para poder erradicarlos.

Si se trata de espigas, hay perros que todos los años las padecen, incluso varias veces en el mismo verano. Por esto, hay propietarios que optan por sacar a su peludo con las orejas cubiertas. Aunque te recomendaría evitar zonas donde haya espigas, ya que los oídos son sólo uno de los sitios donde pueden entrar en el cuerpo, ya que también puede hacerlo por ojos, entre los dedos, la nariz, etc.

Para las alergias, lo ideal es estudiar a qué es alérgico el perro, de manera que se minimice en lo posible el contacto con lo que le produce la reacción alérgica. También es conveniente hacer un cultivo de la secreción del oído para ver cuáles son las bacterias que crecen en mayor número y poder establecer a qué antibiótico responden mejor.

Y la higiene en cualquier caso es muy importante. Si tu perro padece de otitis con frecuencia, te recomiendo adquirir el hábito de realizar limpiezas con un buen limpiador ótico con una frecuencia determinada, que te indicará tu veterinario según el caso, y de esta manera se suelen espaciar bastante los episodios de otitis.

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