¿Cuáles son los efectos de la procesionaria?

Este insecto, tan común en la zona mediterránea, puede provocar desde problemas dérmicos leves hasta shocks anafilácticos graves en nuestras mascotas.

 

¿Qué es la procesionaria del pino?

La procesionaria del pino es un lepidóptero nocturno cuyo nombre científico es Thaumatopea pytocampa. No es otra cosa que un tipo de oruga que tiene en su cuerpo unos 500.000 pelos urticantes que, en contacto con piel o mucosas, pueden provocar una reacción alérgica de diferente gravedad.

Su ciclo comienza en verano, cuando las mariposas salen de la tierra y procrean, depositando los huevos en las agujas de los pinos. Después de unas semanas estos huevos eclosionan, apareciendo la oruga que pasará por 4 fases, teniendo la capacidad urticante ya en la fase 2. Para terminar su crecimiento construyen unos nidos de seda característicos en las ramas de los pinos, donde se alojan gran cantidad de orugas. Una vez acaba el invierno y empieza a subir la temperatura, estas orugas bajan del nido, guiadas por una de las hembras que teje un hilo conductor, que seguirán una tras otra, fomando así la forma típica por lo que se conocen como procesionaria. Siguen esta “procesión” hasta que encuentran un sitio perfecto para enterrarse y evolucionar hasta la fase de mariposa de nuevo y completar el ciclo.

Por tanto, el momento más peligroso para nuestras mascotas será la fase de enterramiento, donde se forman estas cadenas de orugas, tan curiosas para animales como el perro.

 

¿Qué síntomas provoca?

Los perros son las víctimas más frecuentes afectadas por el contacto con las orugas. El contacto puede darse con la hilera de orugas, con los nidos caídos al suelo, que están llenos de pelos urticantes y restos, o incluso son pelos llevados por el viento.

El contacto más frecuenta es la mucosa oral, al lamer o tragar el animal alguna de estas orugas. Entre los síntomas más habituales que podemos encontrarnos están:

  • Dolor y picor en la zona de la boca.
  • Hipersalivación.
  • Nerviosismo.
  • Inflamación de la mucosa oral (estomatitis) que puede afectar a lengua (glositis) o labios (queilitis). Esta inflamación puede evolucionar, si no se trata, a una estomatitis ulcerativa con pérdida de tejidos.
  • Aumento de temperatua.
  • Inflamación de hocico y párpados.
  • Habones en todo el cuerpo.
  • Rinitis.
  • Vómitos debidos a la reacción alérgica o ingestión.
  • Úlceras corneales si los pelos urticantes entran en contacto con los ojos.
  • En caso de ingestión los síntomas pueden ser más graves: problemas respiratorios por oclusión de tráquea, problemas de coagulación, edema.
  • Convulsiones.
  • Puede provocar la muerte del animal en casos muy graves.

Los síntomas y gravedad dependerán de la zona con la que tienen contacto estos filamentos urticantes, de la duración de este contacto y de la velocidad del tratamiento.

 

Primeros auxilios:

Un tratamiento precoz será importante para minimizar los síntomas. Si es posible, se acudirá a consulta lo antes posible. Si no es posible acudir en ese momento, es útil lavar la zona afectada con agua templada o vinagre, esto ayudará a inactivar la toxina urticante. También es útil lavar la zona con jabón neutro, siempre sin frotar ya que pueden romperse los filamentos urticantes y agravar los síntomas.

Una vez realizados los primeros auxilios será necesario acudir a consulta, donde el veterinario le instaurará un tratamiento para reducir la reacción alérgica y los posibles síntomas secundarios por el contacto.

El tratamiento habitual en consulta, si no existen más complicaciones, será:

  • Terapia de corticoides de acción rápida.
  • Antihistamínicos.
  • Antibióticos para prevenir infecciones secundarias.
  • Protectores gástricos.

De forma preventiva, se aconseja no pasear con nuestros perros por zonas de pinos durante el período primaveral.

Irene Martínez

Médica Veterinaria

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