Examen coproparasitológico o examen de las heces de mi perro ¿debo hacerlo?

¿Qué es el examen coprológico?

Este examen consiste en analizar una muestra de las heces del perro. En la mayoría de clínicas veterinarias que cuenten con laboratorio se puede realizar de una forma rápida y tener el resultados en el mismo día, para análisis más completos o en clínicas que no dispongan del material necesario para hacerlo, será necesario enviarlo a un laboratorio externo encargado de realizar todo tipo de análisis más completos.

Para poder realizarlo correctamente será necesario recoger una muestra de las heces de nuestro perro, preferiblemente de la parte que no haya contactado con el suelo (para evitar contaminación con el suelo) y durante el tiempo que haya tenido sintomatología digestiva.

Las heces se deben depositar en un tarro estéril y herméticamente cerrado aunque también puede recogerse la muestra directamente en la consulta mediante una exploración rectal, de esta forma la contaminación cruzada es mucho menor, aunque es más incómodo para el animal.

¿Cuándo debemos hacerlo?

Este análisis es recomendable hacerlo cuando hay sintomatología digestiva compatible con la presencia de parásitos intestinales, por ejemplo en casos de:

No solo es útil para observar la presencia de parásitos digestivos, si no otras anomalías que pueden afectar al sistema gastrointestinal como sobrecrecimiento bacteriano, presencia de glóbulos rojos (sangre), células y fibras alimentarias que no se han digerido correctamente.

¿Por qué debemos hacer este examen?

Solo realizando esta coprología podremos saber qué parásitos son los implicados y así suministrar el tratamiento más adecuado, no debemos olvidar que algunos parásitos no se eliminan con las pastillas parasitarias habituales, por ejemplo Giardia o Coccidios.

También es útil para detectar otros problemas como la presencia de sangre en las heces y otros problemas digestivos no causados por parásitos.

Irene Martinez

Médica Veterinaria

Mi perro tiene exceso de legaña. ¿Podría tener alguna enfermedad?

¿Qué es la legaña?

La legaña es una secreción semisólida producida por el ojo en condiciones normales. Está compuesta de distintas sustancias, como, por ejemplo, mucosidad, restos de células muertas y por supuesto, lágrimas. Si bien es cierto que se produce en condiciones normales, por ejemplo, durante el sueño, su producción en exceso puede ser indicativa de que existe una lesión en el ojo.

Esto sucede porque el ojo, cuando sufre una agresión, utiliza sus mecanismos de defensa. Uno de estos mecanismos, es la producción de un moco que tiene papel protector de la córnea. Este moco produce una especie de escudo frente a irritaciones o abrasiones externas producidas por el polvo o el frio, por ejemplo.

¿Si mi perro tiene legaña, quiere decir que sufre alguna enfermedad?

Como adelantábamos antes, que el perro tenga legañas no significa que necesariamente sufra una enfermedad. No obstante, en ciertas ocasiones, si que puede ser indicativo de algún proceso patológico.

Cualquier abrasión o agente que pueda causar lesión sobre la superficie ocular, va a desencadenar que el ojo produzca ese moco protector que se transformará en legaña. Por ejemplo, un paseo por zonas con polvo puede hacer que los ojos del perro se llenen de legañas, sin resultar en enfermedad.

No obstante, existen ciertas enfermedades en las que si se pueden ver implicadas las legañas. En este sentido, cualquier proceso patológico que cause irritación ocular, puede producir legaña. A continuación, citamos algunas de las más frecuentes:

  • Conjuntivitis
  • Queratoconjuntivitis seca
  • Úlcera corneal
  • Cuerpo extraño ocular
  • Thelaziosis (gusanos oculares)

Por lo tanto, cuando veamos que los ojos de nuestro perro, presentan legañas persistentes, lo más recomendable es contactar con un profesional para descartar cualquier posible enfermedad.

Asimismo, realizar un buen lavado sobre la superficie ocular, siempre va a resultar beneficioso, no solo porque nos ayudará a observar cualquier posible lesión. También ayudaremos a limpiar el ojo e hidratarlo correctamente.

Juan Vázquez

Médico veterinario

Mi perro tiene los ojos amarillos: ¿Qué podría ser?

Los ojos amarillos tienen un nombre un poco más técnico, se llama icteria. Este síntoma tiene que ver con un aumento de bilirrubina en sangre y tejidos. La bilirrubina es un pigmento hepático relacionado con el metabolismo de los glóbulos rojos.

Este pigmento tiene una coloración amarillenta anaranjada, por lo que, al depositarse sobre tejidos claros, como son los ojos, los colorean de una forma muy evidente. Pero no solo estará alterada la coloración de las estructuras oculares, también podremos observar tonos amarillentos en las encías, el interior de las orejas, o en toda la piel en general. No obstante, los ojos son el órgano diana y donde más fácilmente se puede visualizar el problema.

¿Cuáles pueden ser las enfermedades que hacen que mi perro tenga ojos amarillos?

En este sentido, son varias las enfermedades que pueden causar esta alteración en el color de los ojos, y no todas tienen una relación directa con una alteración hepática. Algunas de estas enfermedades pueden estar relacionadas con trastornos sanguíneos, o trastornos gastrointestinales. Podemos encontrar, por ejemplo:

  • Anemia: es una de las enfermedades más frecuente en la aparición de esta coloración en los ojos.
  • Problemas hepáticos, como cirrosis o hepatitis.
  • Intoxicación por cobre.
  • Procesos infecciosos, como la babesiosis.
  • Procesos entéricos, como pancreatitis o enteritis.

Como habéis podido leer, son muchas y variadas las causas de los ojos amarillos en los perros. Algunas de estas afecciones pueden poner en serio peligro la vida de la mascota, por lo que, ante al menor indicio de un cambio de coloración en los ojos del animal, será obligado contactar con el veterinario.

Juan Vázquez

Médico veterinario

Mi perro fue mordido por una araña, ¿Qué hacer?

Las arañas son de sobra conocidas, y forman parte de la fauna habitual de casi todos los ecosistemas, así como de las paredes y las esquinas. Los arácnidos, en general, nos proporcionan más beneficios que inconvenientes, ya que son animales bastante pacíficos y huidizos. Por ejemplo, son unos excelentes antimosquitos y cazadores de moscas. Pero en ocasiones, pueden darnos algún que otro susto con sus picaduras.

Si bien es cierto que no suelen atacar, cuando se sienten amenazadas o molestas, pueden morder para defenderse. La inevitable curiosidad de los perros, puede hacer que sufran algún altercado con estos invertebrados.

¿Cuáles son los síntomas principales?

Los síntomas más evidentes en estos casos, será la reacción inflamatoria asociada al punto de la picadura. Esta reacción puede ser más o menos evidente, y a veces oscilará entre un pequeño grano, hasta una reacción más fuerte, llegando incluso a la necrosis en ciertos casos.

El animal también puede mostrar dolor, molestia, dificultad respiratoria o fiebre. No obstante, estos síntomas son propios de picaduras de arañas venenosas, no habituales en la península.

¿Cuáles son los riesgos?

En general, las arañas que habitan en España, no suponen un riesgo importante. Por desgracia, existen ciertas especies invasoras, como la araña violinista, que si bien no es habitual, hay que tenerla en cuenta, puesto que puede suponer una amenaza para la vida del animal.

Por lo demás, los riesgos son bajos y no pasan de una simple anécdota, un poco de dolor, y un pequeño enrojecimiento de la zona.

¿Qué debo hacer?

Lo primero que debemos hacer cuando veamos que el perro presenta una lesión compatible con una picadura de araña, es intentar localizar al invertebrado, para así poder facilitar la identificación posterior. Inmediatamente después, debemos de contactar con el veterinario para exponer la situación y nos recomiende los cuidados específicos a tener en cuenta.

En general, es útil la aplicación de hielo sobre la zona, de este controlamos la inflamación y el picor. También podemos ayudarnos de productos calmantes, como el Alove vera.

Juan Vázquez

Médico veterinario

Embarazo psicológico en perras: todo lo que debes saber

¿Cómo surge?

Esta patología que afecta a muchas perras tiene origen hormonal y es una herencia de su antepasado, el lobo. En el caso de los lobos, la pseudogestación tenía la utilidad de asegurar la mayor supervivencia de los cachorros, ya que las hembras tenían los mismo cambios fisiológicos que una hembra que sí había parido y, de esta forma, podían amamantar y cuidar del resto de cachorros, aunque no fueran suyos.

Todo este proceso de embarazo psicológico tiene una base hormonal, provocado por la progesterona que se produce en el cuerpo luteo de los ovarios, como ocurre cuando una perra está en gestación. Los síntomas de embarazo psicológico aparecen entre las 6 y 8 semanas tras el estro y suele repetirse celo tras celo.

¿Cuáles son los principales signos de un embarazo psicológico?

Los síntomas son los mismos por los que pasa una perra preñada en la última fase de la gestación, por lo que debemos aprender a identificar los síntomas y descartar un posible embarazo real:

  • Aumento del tamaño abdominal.
  • Aumento de glándulas mamarias.
  • Aumento de peso.
  • Quejidos y lloros.
  • Leche en mamas.
  • Pérdida de apetito.
  • Depresión.
  • Tendencia a esconderse en lugares más tranquilos de la casa.
  • Preparación del nido.
  • Adopción de objetos como juguetes.
  • Cansancio.
  • Cambios de comportamiento (nerviosismo y ansiedad).
  • Agresividad por protección de sus “cachorros” adoptados.
  • Vómitos y diarreas intermitentes.
  • Mastitis (inflamación, endurecimiento e infección de la glándula mamaria).

¿Se debe tener cuidado durante la pseudogestación?

Tras el celo debemos observar a nuestra perra para detectar si hay síntomas de embarazo psicológico, sobre todo si ya los ha tenido otras ocasiones. Si observamos algún síntoma compatible, lo ideal sería acudir a consulta para confirmar que estamos ante un embarazo psicológico y no ante una gestación real.

Si se confirma el desorden hormonal podemos ayudar a nuestra perra a que los síntomas desaparezcan, por ejemplo:

  • Retirar peluches.
  • Evitar que se lama las mamas (estimula la producción de leche).
  • Reducir la ingestión de agua (para reducir la producción de leche).
  • Reducir los hidratos de carbono.
  • Aumentar la cantidad de paseos y ejercicio para que esté entretenida.
  • Evitar que cree nido.
  • Perejil (mezclado con el pienso o en tortilla): esta planta reduce la producción de progesterona.

Y lo más importante, cuidarla y mimarla mucho, ya que el desorden hormonal le provoca mucho estrés y nerviosismo.

¿Cómo tratar?

Aunque en la mayoría de casos los síntomas de pseudogestación desaparecen de forma espontánea, en otros casos es necesario un tratamiento antes el riesgo de que aparezca mastitis graves por la producción y retención de leche.

El tratamiento más habitual es el uso de antiprolactinicos orales (en comprimidos o jarabe), estos fármacos reducen la producción de leche.

No hay que olvidar que los fármacos hormonales pueden tener síntomas secundarios como piometra y, la repetición de pseudogestaciones tras los celos repetidos, puede desembocar en mastitis y tumores mamarios por lo que, la mejor opción en estos casos es la esterilización para evitar esos celos.

Irene Martinez

Médica Veterinaria

Displasia de cadera en perros

¿Qué es?

La displasia de cadera es una de las enfermedades articulares más frecuentes, por no decir la más. Se caracteriza por un desajuste en la articulación de la cadera, es decir, la cabeza del fémur no encaja correctamente en articulación. Esto produce una inestabilidad en la zona, que puede ser más o menos grave.

Suele ocurrir en razas de tamaño mediano y grande, como pastores alemanes, mastines, dogos… Las razas pequeñas son mucho menos susceptibles, debido al menor peso que tiene que soportar la articulación, entre otros factores.

¿Cuáles son los síntomas de la displasia de cadera?

Los síntomas tienen que ver, fundamentalmente, con la movilidad. En este sentido, podremos encontrar las siguientes alteraciones:

  • Perros con dolor. El animal está apático, reacio al movimiento, incluso puede reaccionar de forma violenta si se manipula la zona afectada. No obstante, el grado de dolor puede ser variable y depende del animal.
  • Dificultad para caminar. Se evidencia una cojera en la marcha, más o menos acusada. Incluso, en casos avanzados, puede existir dificultad para mantenerse en pie.
  • Otras alteraciones, como contoneo del tercio posterior durante la marcha.

¿Cuál puede ser el tratamiento?

El tratamiento en estos casos es paliativo, dado que la cirugía se reserva a casos muy concretos. Por lo tanto, se puede mejorar sustancialmente la calidad de vida mediante el empleo de fisioterapia y rehabilitación. Por otra parte, complementar la terapia con antiinflamatorios, analgésicos, y condroprotectores, mejora sustancialmente la calidad de vida del perro y apoya el proceso de rehabilitación.

En casos muy avanzados, será necesario el uso de sillas de ruedas o arneses terapéuticos que permitan al pero avanzar con ayuda de su propietario.

Prevención

La prevención es compleja, puesto que la enfermedad tiene un componente genético ineludible. No obstante, la modificación ambiental, puede proporcionar numerosos beneficios. En este sentido, es muy interesante mantener al perro en la condición corporal óptima para evitar sobrepeso excesivo sobre la articulación.

Por otra parte, la realización de ejercicio moderado, sin caer en el exceso, ha revelado tener un efecto positivo frente al desarrollo de la enfermedad. El uso de condroprotectores también proporciona resultados satisfactorios para la prevención de la enfermedad.

Juan Vázquez

Médico veterinario

Principales síntomas de la diabetes en perros

El aumento de glucosa en sangre (hiperglucemia) ocasiona los principales síntomas de la diabetes.

Polidipsia: es decir, beber más cantidad de agua de lo habitual. El perro con diabetes puede llegar a beber grandes cantidades de agua a lo largo del día, parece no saciarse, algo que llama mucho la atención a sus propietarios y suele ser el principal motivo de consulta.

Poliuria: también son perros que orinan en gran cantidad. Suele ir en relación con el agua que beben.

Polifagia: muestran hambre continuamente.

Pérdida de peso: suele haber una pérdida progresiva de peso, que es más severa cuanto más avanzada esté la enfermedad.

Mal aspecto de la piel y el pelo: la piel está seca, pueden aparecer infecciones y descamación. El pelo suele tener un aspecto seco, quebradizo y sin brillo.

Complicaciones

Cataratas: suelen aparecer de forma repentina. Se producen por un daño en el cristalino, que al atraer agua por los altos niveles de glucosa, pierde su estructura, lo que da lugar a la catarata.

Infecciones de orina: por la presencia de glucosa en orina, proliferan bacterias, que pueden dar lugar a molestas infeccione que también habrá que tratar.

Cetoacidosis: debido a la falta de disponibilidad de la glucosa, el organismo obtiene energía a partir de las grasas y las proteínas, lo que genera cuerpos cetónicos cuando se prolonga esta situación. El acúmulo de estos cuerpos cetónicos desencadena la cetoacidosis, ya que se altera el pH normal y puede tener consecuencias nefastas si no se actúa rápido. Esta condición requiere hospitalizar al perro para estabilizarle y tratar los síntomas asociados.

Diagnóstico

La diabetes en perros se diagnostica mediante un análisis de sangre, en el que hay que determinar la concentración de glucosa en sangre, así como de fructosamina, que nos da información sobre si la glucosa ha estado alterada en las últimas semanas. Asimismo, debemos estudiar el resto de parámetros del análisis para valorar el estado del hígado, riñones y estado general del perro.

El análisis de orina también es importante, para ver si hay glucosuria (glucosa en la orina), infección de orina o presencia de cuerpos cetónicos.

Una ecografía abdominal también es recomendable, para valorar el estado del páncreas, principalmente.

Tratamiento

Para disminuir la concentración de glucosa en perros diabéticos debemos administrar insulina.

También es muy importante una dieta baja en hidratos de carbono y rica en fibra y proteína.

Además, es muy recomendable que el perro siga un estilo de vida activo, siempre que los niveles de glucosa se vayan estabilizando y vaya recobrando la fuerza que necesita.

Mi perro tiene gases frecuentes ¿qué podría ser?

¿Por qué mi perro tiene tantos gases?

Estos gases suelen ser un síntoma de que algo no está bien en el sistema digestivo de nuestro peludo. Lo ideal en estos casos es acudir a consulta, aunque las causas más frecuentes suelen ser:

  • Alimentación y hábitos: la mayoría de casos de gases son debidos a una mala alimentación o unos hábitos alimenticios inadecuados, por ejemplo en perros con mucha ansiedad con la comida que no mastican el alimento, en este caso el animal traga aire que tiene que salir por algún lado. También es frecuente que un perro tenga más gases si toma un pienso de mala calidad y con un aporte excesivo en carbohidratos y grasa por ejemplo.
  • Alergia alimentaria: algunos perros presentar alergia o intolerancias alimentarias a ciertos alimentos, lo que puede provocar diferentes síntomas como diarrea y gases. Los alimentos que suelen ser causantes de estas alergias son el trigo, soja, lácteos, pollo, etc.
  • Enfermedades: algunas enfermedades que afectan al aparato digestivo pueden cursar con gases, por ejemplo si existen parásitos digestivos, inflamación intestinal crónica, etc.
  • Fármacos: algunos medicamentos pueden dañar la flora digestiva de nuestro perro y hacer que aparezcan más gases de lo normal.

¿Cómo puedo hacer que deje de tenerlos?

Es importante saber qué es lo que está provocando los gases, solo de esta forma podremos ayudar a nuestro perro y evitar que tenga este desagradable síntoma. Sin embargo, podemos ayudar a reducir la aparición de gases siguiendo estas recomendaciones:

  • Cambio de dieta: si sospechamos que la dieta está influyendo en la presencia de gases, lo recomendable es cambiarla. Por ejemplo, si nuestro perro toma un pienso con cereales o de baja calidad, podemos cambiar a una variedad grain free o monoproteico, por ejemplo de salmón (o una proteína diferente a la que tomaba anteriormente).
  • Favorecer la masticación del alimento: si nuestro perro come demasiado rápido podemos usar comederos especiales antivoracidad para conseguir que coma más lentamente.
  • Probióticos: estos alimentos considerados probióticos están compuestos por bacterias beneficiosas para el sistema digestivo. Por ejemplo, el Lactobacillus es uno de los microorganismos más utilizados. El kéfir y los yogures naturales sin edulcorar se consideran probióticos naturales (1 cucharada por cada 20 kg, 2-4 veces a la semana).
  • Prebióticos: los prebióticos suelen ser sustancias vegetales no digeribles que son utilizadas por la flora intestinal como alimento. Estos prebióticos ayudan a equilibrar la flora del intestino y fortalecen el sistema inmunológico digestivo. Existen muchos prebióticos naturales y se recomienda no darlos a la vez que los probióticos, aunque tienen una acción complementaria.
  • Cúrcuma: además de tener propiedades antioxidantes, antiglucémicas y antiinflamatorias, también ayuda a mejorar el tránsito intestinal, siempre sin excedernos.
  • Canela: muy utilizada para aliviar síntoma digestivo y también por sus propiedades antibacterianas, antiglucémicas y antiinflamatorias. No sobrepasar la ½ cucharadita diaria, ya que tiene propiedades anticoagulantes también.
  • Manzanilla: muy usada en personas para aliviar síntomas digestivos como pesadez de estómago y gases, también puede ayudar a nuestro perro a mejorar su digestión y reducir los gases, siempre sin superar las 2 cucharadas (en infusión).
  • Evitar el ejercicio antes o después de comer: es recomendable dejar pasar 1 hora al menos entre la comida y el ejercicio, también ayuda a prevenir la temida torsión gástrica.

En problemas digestivos graves será necesario un tratamiento más intensivo del animal, por eso siempre es recomendable acudir a vuestro veterinario habitual para que os ayude con vuestra mascota.

Irene Martinez

Médica Veterinaria

Perros con “dolor de oídos”: ¿Qué hacer?

Causas de otitis

Seguramente alguna vez has visto a tu compañero de 4 patas sacudir la cabeza con fuerza y de forma insistente, o rascarse una oreja con más frecuencia de lo habitual. Como hemos comentado, las otitis en perros son frecuentes y hay varias causas. Las más comunes son:

Parásitos: ácaros que habitan en los conductos auditivos de perros y gatos y se transmiten entre éstos con gran facilidad. Producen mucho picor y, como mecanismo de defensa, el oído produce más cerumen del habitual. Además, este cerumen tiene un color característico, muy oscuro.

Cuerpos extraños: en verano, cuando hay espigas en gran cantidad, se introducen fácilmente en el conducto auditivo y pueden llegar al tímpano, incluso atravesarlo. Este material vegetal puede llegar a ocasionar una gran molestia en el perro y una otitis severa, si permanece mucho tiempo en el oído.

Pólipos/tumores: los crecimientos de tejido, ya sean benignos o de carácter maligno, pueden ocasionar acúmulo de secreción y otitis.

Alergias: es la principal causa de otitis cuando el perro presenta otitis repetitivas.

¿Qué puedo hacer?

Para instaurar un tratamiento, lo mejor es que tu veterinario de confianza valore el estado del conducto auditivo de tu perro mediante un estudio del mismo con un otoscopio, para valorar no sólo la imagen que se observa dentro del conducto, sino también poder obtener muestras de la secreción o si hay crecimientos anómalos.

No obstante, si observas que el oído de tu perro desprende mal olor o si la oreja presenta un color enrojecido, heridas o la piel engrosada, puedes aplicar un antiséptico de forma externa, en la piel de la oreja y con una gasa, intentar retirar la secreción que hay en el conducto auditivo, sin introducir bastoncillos ni líquidos en dicho conducto hasta que no lo haya valorado el veterinario, ya que si hay perforación de tímpano, no conviene aplicar ningún líquido dentro del oído.

¿Puedo evitarlo?

Las otitis, en ocasiones, se pueden intentar evitar.

En caso de los ácaros, muchos perros proceden de centros de cría y colectividades en general, con ellos, ya que, como hemos dicho, se transmiten con facilidad. Para esto, hay que extremar las medidas de higiene. Y poner tratamiento contra ellos lo antes posible para poder erradicarlos.

Si se trata de espigas, hay perros que todos los años las padecen, incluso varias veces en el mismo verano. Por esto, hay propietarios que optan por sacar a su peludo con las orejas cubiertas. Aunque te recomendaría evitar zonas donde haya espigas, ya que los oídos son sólo uno de los sitios donde pueden entrar en el cuerpo, ya que también puede hacerlo por ojos, entre los dedos, la nariz, etc.

Para las alergias, lo ideal es estudiar a qué es alérgico el perro, de manera que se minimice en lo posible el contacto con lo que le produce la reacción alérgica. También es conveniente hacer un cultivo de la secreción del oído para ver cuáles son las bacterias que crecen en mayor número y poder establecer a qué antibiótico responden mejor.

Y la higiene en cualquier caso es muy importante. Si tu perro padece de otitis con frecuencia, te recomiendo adquirir el hábito de realizar limpiezas con un buen limpiador ótico con una frecuencia determinada, que te indicará tu veterinario según el caso, y de esta manera se suelen espaciar bastante los episodios de otitis.

Mi perro tiene un ojo hinchado. ¿Qué podría ser?

Cuando percibimos unas inflamación en la zona de los ojos de nuestro peludo debemos fijarnos, si podemos, en qué es lo que está afectado. Ya que podemos distinguir varias zonas, lo que nos va a ayudar también a establecer lo grave o urgente que puede llegar a ser la situación.

De esta forma, podemos distinguir entre inflamación de los párpados, de la glándula situada en la parte del lagrimal o del ojo en sí (globo ocular).

Causas de inflamación de los párpados

Golpe: la inflamación se debe a la contusión, que si es leve normalmente remite en pocas horas, aunque puede haber también herida o incluso infección, si ha habido una mordedura, por ejemplo.

Reacción alérgica: por picadura de un insecto, por ejemplo. Son frecuentes las picaduras de avispa en la zona facial. También puede haber alergias a algunos agentes de limpieza, vegetación, alimentos o incluso medicamentos, vacunas, etc. En caso de alergias que no son por picadura o por contacto sólo en un ojo, suelen ser bilaterales, es decir, que la inflamación de los párpados se da en los dos ojos.

Conjuntivitis: en algunos casos de conjuntivitis, sobre todo en los que producen mucho picor, el perro puede mostrar dificultad para abrir el ojo e inflamación.

Causas de inflamación de la glándula del lagrimal

El tejido que recubre la glándula se “da la vuelta” y ésta se ve en la zona del lagrimal. Se aprecia un bulto rosáceo, aunque el perro no suele tener dolor ni picor en la zona. Algunas razas, como el Bulldog inglés, Boxer o Dogo Alemán, tienen predisposición a padecerlo en la etapa de cachorro. La solución es quirúrgica, para posicionar la glándula en su sitio.

Causas de inflamación del globo ocular

Éstas suelen ser más graves, ya que las causas afectan al ojo en sí, por lo que pueden comprometer la visión.

Por ejemplo, por infección en la boca, en la raíz de una muela, puede haber infección en el resto de la cara, lo que podría provocar que la zona de alrededor del ojo o detrás del ojo, empujen el globo ocular hacia fuera, dando sensación de que el ojo es más grande que antes de la infección

También podría producirse por glaucoma, es decir, por aumento de la presión intraocular, una urgencia que puede llegar a producir ceguera por daño en la retina.

Cuidados mientras acudes al veterinario

Si ves que el ojo de tu perro está hinchado, lo mejor es que lo valore tu veterinario de confianza, de manera que pueda establecer el tratamiento necesario.

Si aprecias legañas o enrojecimiento y secreción, límpiale con suero fisiológico y una gasa.

Si el globo ocular está fuera de la órbita o hay parte que tiene aspecto seco, mantén una gasa mojada en suero fisiológico en el ojo, para evitar que se seque más y así aumenten la probabilidad de recuperarlo.