¿Qué es el entrenamiento de refuerzo positivo?

Tipos de refuerzo:

  • Positivo: consiste en premiar una determinada acción que queremos que el perro lleve a cabo. Por ejemplo, dar una galleta tras sentarse cuando se lo hemos pedido.
  • Negativo: en vez de premiar algo que hemos solicitado, consiste en llevar a cabo algo que al perro no le agrada cuando ha realizado una acción no deseada. Por ejemplo, regañarle cuando se hace pis en casa. En este punto, se englobarían las acciones físicas, pero JAMÁS deben llevarse a cabo.

¿Cuándo premiar?

Es habitual empezar a emplear esta técnica cuando tenemos un cachorro y queremos enseñarle a hacer sus necesidades en la calle. Aquí surge la duda entre regañar cuando se hace pis o caca en casa o si premiarle cuando lo haga en la calle. Es mucho más efectivo premiar inmediatamente después de haberlo hecho en la calle que regañarle. Os cuento porqué: cuando estamos con los perros en la calle y son cachorros, solemos llevarles con la correa, por lo que vemos lo que hacen en cada momento. De esta manera podemos dar el premio nada más hacer la acción que deseamos (en nuestro ejemplo, hacer pis). En cambio, en casa no estamos vigilando permanentemente a nuestro cachorro, por lo que lo más habitual es encontrar el pis fuera de la zona que tiene habilitada para ello que verle justo en el momento que lo hace. Para que el refuerzo negativo sea efectivo, hay que llevarlo a cabo nada más realizar la acción indeseada, es decir, que deberíamos regañar a nuestro cachorro mientras se hace pis o nada más terminar, algo que es infrecuente. Por este motivo, entre otros, es más efectivo el refuerzo positivo.

Los tipos de premios que se pueden dar son variados, pero los más comunes son alimentos (galletas o chuches para perros, pienso, trocitos de salchichas, pavo,…), caricias, juegos, premiar con la voz, clicker,…

Este tipo de entrenamiento es el recomendado también en casos de perros adoptados o perros que presenten algún miedo, ya que el refuerzo negativo suele incrementar los miedos que ya tienen.

Además, fomenta el vínculo entre el dueño y su mascota, ya que la sensación de disfrute es mayor.

¿Por qué los perros desarrollan un comportamiento agresivo?

CAUSAS

Debemos diferenciar entre causas orgánicas, es decir, las que son consecuencia de una patología física, y causas no orgánicas, las que son puramente conductuales.

Entre las orgánicas, destacan aquellas patologías que producen dolor, como por ejemplo heridas, abscesos, neoplasias (tumores); alteraciones endocrinas, principalmente tiroideas; alteraciones neurológicas, como tumores cerebrales o estados de demencia; alteraciones hepáticas o renales, que producen el acúmulo de sustancias “tóxicas” en la sangre que pueden alterar el nivel de consciencia de nuestras mascotas. Es fundamental realizar un examen físico completo, análisis e incluso pruebas de imagen para descartar que exista alguna patología de este tipo para poner tratamiento lo antes posible.

Entre las causas no orgánicas se encuentran las que dependen de la educación y/o temperamento del perro. Nos estamos dando cuenta de la importancia de los primeros meses de vida en el carácter del perro. El tiempo que haya pasado un perro en su etapa de cachorro con su madre y sus hermanos, si es que los tiene, en un ambiente adecuado, que no se lleve a cabo un destete precoz y la camada tenga la oportunidad de tener tiempo de juego, es fundamental en la prevención de conductas inadecuadas. En muchos más casos de los que creemos, separando a la camada precozmente, favorecemos el desarrollo de miedos, fobias y ansiedad, algo que requiere un trabajo posterior considerable para su corrección.

El ambiente en el que crece un perro, una vez que llega a un hogar, tiene una gran importancia también. Permitir que el perro tenga su espacio en su nueva familia, atenciones, tiempo de ejercicio y alimentación de calidad son fundamentales, igualmente. Esto les aporta seguridad y estabilidad.

¿QUÉ PODEMOS HACER?

Cuando creamos que nuestra mascota manifiesta comportamientos no habituales en él/ella, debemos acudir al veterinario, que valore si esa conducta puede ser debida a una alteración física o si, por el contrario, sería conveniente que un etólogo nos aconsejara sobre qué rutinas incluir o qué hábitos desechar en nuestra vida cotidiana, ya que en ocasiones, con pequeños ejercicios se pueden conseguir grandes cambios.

Comportamientos compulsivos en perros

LAMIDO EXCESIVO

Como hemos comentado en otro post, el lamido excesivo en perros tiene varias causas que hay que estudiar antes de considerar que se debe a una alteración de conducta.

RASCADO

El rascado, por lo general, tiene origen dermatológico como causa primaria. Entre los diagnósticos que hay que realizar se encuentran las infecciones por parásitos (sarnas o pulgas), infecciones por hongos, infecciones bacterianas (piodermas) o problemas atópicos. Estos últimos suelen necesitar alimentación específica para su remisión. Al igual que ocurre con el lamido, cuando se trata la causa que lo origina, suele remitir este comportamiento.

COMER COMPULSIVAMENTE

Los perros pueden llegar a ser bastante ansiosos con la comida, en especial algunas razas, como los Labradores. Pero hay ocasiones en que el perro busca comida por todos sitios, como la basura, o come por la calle todo lo que se encuentra. Antes de considerarlo alteración de conducta, hay que descartar algunas patologías como diabetes. Si esto persiste a pesar de haber estudiado algunas enfermedades, habrá que valorar si la alimentación que toma es de calidad y si la ración que consume es la adecuada.

JADEO/LLORIQUEO/LADRIDO

Es habitual ver perros que, al quedarse solos en casa, se pasan las horas llorando o ladrando hasta que vuelven sus dueños. Esto suele deberse a ansiedad por separación, lo que les produce un severo malestar que es conveniente tratar con especialistas en comportamiento, ya que puede incluso derivar en destrucción de objetos del hogar y que el perro se lesione.

PERSEGUIRSE EL RABO

Este comportamiento es normal si se presenta de manera aislada, como juego, pero si se repite constantemente, es patológico. Suelen ser manifestaciones de estrés/ansiedad, por lo que es recomendable acudir a un especialista (etólogo) para que valore el entorno y porqué puede darse esta conducta.

Existen otras conductas compulsivas, aunque las descritas aquí son las más frecuentes.

Como componente común, puede haber alteraciones de conducta como estrés que las desencadenen, por lo que es interesante que dediquemos todo el tiempo que podamos a nuestras mascotas para procurar que estén estables a nivel psicológico.

¿Qué hacer si mi perro no quiere comer pienso?

Existen distintos tipos de alimento, tanto comercial como casero, para nuestras mascotas. Debemos encontrar el que mejor se adapte a sus necesidades para asegurarnos de que el aporte de nutrientes es el adecuado para ellos, ya que podemos llegar a ocasionar carencias.

Como nos sucede a las personas, la alimentación tiene una gran influencia en nuestra salud y por eso la tendencia hacia alimentos saludables y lo más naturales que sea posible es cada vez mayor.

Los animales tienen preferencias

No sólo en cuanto a sabor, sino a composición. Y esto deriva en que hay animales con preferencia por alimentos más proteicos, por ejemplo, y otros que, en cambio, prefieren que el contenido de proteínas sea menor. Esto puede explicar, en parte, porque algunos perros prefieren unos piensos frente a otros, incluso dentro de la misma marca.

¿Qué hago si mi perro no come pienso?

Hay 2 corrientes principales:

  • No ofrecer nada más hasta que coma ese alimento concreto, lo que puede ocasionar que el perro pase una semana sin comer incluso.
  • “Aderezar” el pienso con comida, principalmente nuestra comida, para que se camufle el sabor del pienso que no quiere comer, que suele derivar en que necesite ese extra en su plato para empezar a comer el pienso.

A veces este rechazo tiene una causa, como cambio de marca de pienso sin hacer una adaptación gradual o incluso pasar de pienso de la etapa de cachorro al de la etapa adulta. Es importante considerar, como hemos comentado anteriormente, los gustos del animal. Si no le gusta un sabor, podemos probar con otro, siempre y cuando tengamos posibilidad de comprar pequeñas cantidades de alimento, por si tampoco lo quiere, no tener que tirar kilos de comida. Y si nos damos por vencidos en la búsqueda del pienso que le guste, podemos cambiar el formato (comida semihúmeda, húmeda, pienso deshidratado, BARF comercial) o decantarnos por cocinar su comida, pero siempre bajo asesoramiento veterinario, para evitar carencias.

PAULA GIMENO

VETERINARIA

¿La agresividad depende de la raza?

 

CARACTERÍSTICAS FÍSICAS

Las razas consideradas peligrosas presentan unas características comunes: la altura (entre 50 y 70 cm), el tipo de pelo (por lo general, corto), fuerte musculatura en cuello, mandíbula y extremidades, cabeza voluminosa y cráneo y pecho anchos.

Pero con esta descripción, realmente lo que se está valorando es el potencial daño que estos perros pueden llegar a provocar en caso de ataque. Existen casos de ataques registrados en prácticamente todas las razas, el problema es que un perro de estas dimensiones puede llegar a producir lesiones de mayor gravedad que un perro de otras características.

 ¿Y QUÉ HAY DEL ASPECTO PSICOLÓGICO?

Al igual que las características físicas, el carácter también se transmite genéticamente. Así, de padres con carácter agresivo, es probable que se obtengan hijos con más tendencia a la agresividad. Por eso, cuando se seleccionan ejemplares para la cría, deberían descartarse para este fin los que muestren signos de agresividad. Pero esto no sólo afecta a las razas potencialmente peligrosas, sino a TODAS.

Lo que sucede con las razas consideradas peligrosas es que se han utilizado para fines en los que interesa que desarrollen su agresividad, por ejemplo en peleas, lo que ha derivado en una fama inmerecida, ya que su carácter real no es ese.

EL PAPEL DE LA EDUCACIÓN

Y llegamos al punto más importante. Hemos hablado de las características físicas y las psicológicas, pero nuestra responsabilidad como propietarios y guías de un perro, de cualquier tipo de perro, es ineludible. Si no les educamos, si no les guiamos en un correcto comportamiento con otros seres vivos, tendremos un problema, ya sea un perro de 2 kg o un perro de 50 kg. Y para este fin existen profesionales como los adiestradores y los etólogos (veterinarios especializados en comportamiento), que nos pueden orientar y educar a los propietarios también, ya que en ocasiones, lo que creemos que estamos haciendo bien, no educa al perro correctamente.

Como conclusión, no debemos catalogar a un perro como peligroso o no por sus características físicas, lo que tenemos que hacer es fomentar la educación y la correcta socialización en TODOS los perros.

 

 

PAULA GIMENO

VETERINARIA

Dermatitis por lamido excesivo

TIPOS DE LESIONES

Por lo general, el lamido excesivo puede ocasionar pérdida de pelo (alopecia), que la piel se inflame y esté enrojecida. Si el lamido persiste, puede derivar en una úlcera, de distinta extensión según la intensidad del lamido. A menudo se observa infección en la zona afectada, que incluso puede llegar a supurar.

Las zonas más frecuentemente afectadas son las extremidades (principalmente las delanteras), aunque también puede darse en el abdomen, cara interna de los muslos o la base del rabo. Esta última suele ser por rascado con los dientes, más que por lamido.

¿POR QUÉ SE PRODUCE?

Existen varias causas que hay que descartar cuando aparece este comportamiento, que puede llegar a ser compulsivo, ya que hay perros que se lamen la zona todo el día.

  • Infección bacteriana en la piel (pioderma).
  • Parásitos.
  • Hongos.
  • Dolor articular/óseo.
  • Alergia.
  • Alteraciones de comportamiento, que derivan en esta “obsesión” por lamerse una zona en concreto.

Siempre hay que determinar qué origina el lamido, con el fin de poner un tratamiento adecuado y eliminar tanto la lesión como el lamido.

MEDIDAS PRINCIPALES

Además del tratamiento específico para cada patología, es muy importante mantener una adecuada higiene de la zona y evitar que se siga produciendo el lamido, ya que por una parte se puede extender la infección, por ejemplo, por arrastre de las bacterias en la lengua hacia otras partes sanas, y por otro lado, el roce constante de la lengua sobre la piel y el pelo, hace que acabe alterándose la estructura de la piel y se ulcere.

Aquí cabe destacar que el control del picor es fundamental, ya que muchas veces es éste el que origina este comportamiento.

En el caso de las alergias, suele haber un componente ambiental, pero también alimentario. Y es en este último punto en el que podemos actuar, mediante una alimentación adecuada.

No debemos restar importancia a esta conducta, ya que en muchas ocasiones es indicativo de un problema, por lo que debemos acudir lo antes posible al veterinario para valorarlo y poner un tratamiento adecuado antes de que la lesión se haga más extensa.

 

PAULA GIMENO

VETERINARIA