Mi perro tiene los testículos hinchados: ¿qué podría ser?

Con frecuencia, en consulta vemos patologías testiculares, que pueden ir desde una simple molestia hasta un dolor que no permite al perro caminar con normalidad, sino que separa las extremidades traseras por el roce.

Esta inflamación puede ir acompañada de irritación en la piel que recubre los testículos, denominada escroto. La irritación provoca que el perro se lame constantemente la zona, lo que llama la atención de los dueños y acuden a la consulta, sobre todo en perros de pelo largo, en los que la irritación no se ve a simple vista, a diferencia de los de pelo corto, en los que es más sencillo darse cuenta.

Causas de inflamación

Infección: habitualmente se produce una irritación en el escroto por contacto con algún irritante o por quemadura (es frecuente en verano, ya que los perros se sientan sobre superficies muy calientes), lo que genera molestia y picor. Al comenzar a lamerse, se irritan más e incluso se producen heridas, que se pueden infectar con bacterias, que penetran en el tejido testicular, dando lugar a la orquitis. Puede ser unilateral (en un testículo) o bilateral (en ambos).

Torsión testicular: los testículos están muy vascularizados por potentes arterias y venas. Puede suceder que el testículo se torsione, dando lugar a un estrangulamiento de esas arterias y venas, lo que produce falta de riego sanguíneo. Esta situación es una urgencia, ya que puede llegar a necrosarse el testículo si no se actúa de forma rápida.

Tumores testiculares: también pueden ser unilaterales o bilaterales. Si es unilateral, se aprecia un testículo mucho más pequeño que otro. En el caso de que sea bilateral, ambos estarán aumentados, aunque no suele ser un crecimiento regular, sino que se palpan zonas más endurecidas.

Síntomas

Como hemos descrito anteriormente, el síntoma principal suele ser el lamido intenso de la zona testicular. Pero pueden aparecer otros, como fiebre, apatía, dolor intenso, inflamación, dificultad para caminar, enrojecimiento del escroto, heridas, o en situaciones muy urgentes, escroto de color oscuro, lo que podría indicar necrosis.

Tratamiento

En estas patologías el tratamiento es quirúrgico, se realiza orquiectomía, es decir, se extirpan los testículos. Además, se administra antibiótico para evitar que las posibles infecciones se diseminen por el resto del organismo.

Principales síntomas de la diabetes en perros

El aumento de glucosa en sangre (hiperglucemia) ocasiona los principales síntomas de la diabetes.

Polidipsia: es decir, beber más cantidad de agua de lo habitual. El perro con diabetes puede llegar a beber grandes cantidades de agua a lo largo del día, parece no saciarse, algo que llama mucho la atención a sus propietarios y suele ser el principal motivo de consulta.

Poliuria: también son perros que orinan en gran cantidad. Suele ir en relación con el agua que beben.

Polifagia: muestran hambre continuamente.

Pérdida de peso: suele haber una pérdida progresiva de peso, que es más severa cuanto más avanzada esté la enfermedad.

Mal aspecto de la piel y el pelo: la piel está seca, pueden aparecer infecciones y descamación. El pelo suele tener un aspecto seco, quebradizo y sin brillo.

Complicaciones

Cataratas: suelen aparecer de forma repentina. Se producen por un daño en el cristalino, que al atraer agua por los altos niveles de glucosa, pierde su estructura, lo que da lugar a la catarata.

Infecciones de orina: por la presencia de glucosa en orina, proliferan bacterias, que pueden dar lugar a molestas infeccione que también habrá que tratar.

Cetoacidosis: debido a la falta de disponibilidad de la glucosa, el organismo obtiene energía a partir de las grasas y las proteínas, lo que genera cuerpos cetónicos cuando se prolonga esta situación. El acúmulo de estos cuerpos cetónicos desencadena la cetoacidosis, ya que se altera el pH normal y puede tener consecuencias nefastas si no se actúa rápido. Esta condición requiere hospitalizar al perro para estabilizarle y tratar los síntomas asociados.

Diagnóstico

La diabetes en perros se diagnostica mediante un análisis de sangre, en el que hay que determinar la concentración de glucosa en sangre, así como de fructosamina, que nos da información sobre si la glucosa ha estado alterada en las últimas semanas. Asimismo, debemos estudiar el resto de parámetros del análisis para valorar el estado del hígado, riñones y estado general del perro.

El análisis de orina también es importante, para ver si hay glucosuria (glucosa en la orina), infección de orina o presencia de cuerpos cetónicos.

Una ecografía abdominal también es recomendable, para valorar el estado del páncreas, principalmente.

Tratamiento

Para disminuir la concentración de glucosa en perros diabéticos debemos administrar insulina.

También es muy importante una dieta baja en hidratos de carbono y rica en fibra y proteína.

Además, es muy recomendable que el perro siga un estilo de vida activo, siempre que los niveles de glucosa se vayan estabilizando y vaya recobrando la fuerza que necesita.

Perros con “dolor de oídos”: ¿Qué hacer?

Causas de otitis

Seguramente alguna vez has visto a tu compañero de 4 patas sacudir la cabeza con fuerza y de forma insistente, o rascarse una oreja con más frecuencia de lo habitual. Como hemos comentado, las otitis en perros son frecuentes y hay varias causas. Las más comunes son:

Parásitos: ácaros que habitan en los conductos auditivos de perros y gatos y se transmiten entre éstos con gran facilidad. Producen mucho picor y, como mecanismo de defensa, el oído produce más cerumen del habitual. Además, este cerumen tiene un color característico, muy oscuro.

Cuerpos extraños: en verano, cuando hay espigas en gran cantidad, se introducen fácilmente en el conducto auditivo y pueden llegar al tímpano, incluso atravesarlo. Este material vegetal puede llegar a ocasionar una gran molestia en el perro y una otitis severa, si permanece mucho tiempo en el oído.

Pólipos/tumores: los crecimientos de tejido, ya sean benignos o de carácter maligno, pueden ocasionar acúmulo de secreción y otitis.

Alergias: es la principal causa de otitis cuando el perro presenta otitis repetitivas.

¿Qué puedo hacer?

Para instaurar un tratamiento, lo mejor es que tu veterinario de confianza valore el estado del conducto auditivo de tu perro mediante un estudio del mismo con un otoscopio, para valorar no sólo la imagen que se observa dentro del conducto, sino también poder obtener muestras de la secreción o si hay crecimientos anómalos.

No obstante, si observas que el oído de tu perro desprende mal olor o si la oreja presenta un color enrojecido, heridas o la piel engrosada, puedes aplicar un antiséptico de forma externa, en la piel de la oreja y con una gasa, intentar retirar la secreción que hay en el conducto auditivo, sin introducir bastoncillos ni líquidos en dicho conducto hasta que no lo haya valorado el veterinario, ya que si hay perforación de tímpano, no conviene aplicar ningún líquido dentro del oído.

¿Puedo evitarlo?

Las otitis, en ocasiones, se pueden intentar evitar.

En caso de los ácaros, muchos perros proceden de centros de cría y colectividades en general, con ellos, ya que, como hemos dicho, se transmiten con facilidad. Para esto, hay que extremar las medidas de higiene. Y poner tratamiento contra ellos lo antes posible para poder erradicarlos.

Si se trata de espigas, hay perros que todos los años las padecen, incluso varias veces en el mismo verano. Por esto, hay propietarios que optan por sacar a su peludo con las orejas cubiertas. Aunque te recomendaría evitar zonas donde haya espigas, ya que los oídos son sólo uno de los sitios donde pueden entrar en el cuerpo, ya que también puede hacerlo por ojos, entre los dedos, la nariz, etc.

Para las alergias, lo ideal es estudiar a qué es alérgico el perro, de manera que se minimice en lo posible el contacto con lo que le produce la reacción alérgica. También es conveniente hacer un cultivo de la secreción del oído para ver cuáles son las bacterias que crecen en mayor número y poder establecer a qué antibiótico responden mejor.

Y la higiene en cualquier caso es muy importante. Si tu perro padece de otitis con frecuencia, te recomiendo adquirir el hábito de realizar limpiezas con un buen limpiador ótico con una frecuencia determinada, que te indicará tu veterinario según el caso, y de esta manera se suelen espaciar bastante los episodios de otitis.

Mi perro tiene un ojo hinchado. ¿Qué podría ser?

Cuando percibimos unas inflamación en la zona de los ojos de nuestro peludo debemos fijarnos, si podemos, en qué es lo que está afectado. Ya que podemos distinguir varias zonas, lo que nos va a ayudar también a establecer lo grave o urgente que puede llegar a ser la situación.

De esta forma, podemos distinguir entre inflamación de los párpados, de la glándula situada en la parte del lagrimal o del ojo en sí (globo ocular).

Causas de inflamación de los párpados

Golpe: la inflamación se debe a la contusión, que si es leve normalmente remite en pocas horas, aunque puede haber también herida o incluso infección, si ha habido una mordedura, por ejemplo.

Reacción alérgica: por picadura de un insecto, por ejemplo. Son frecuentes las picaduras de avispa en la zona facial. También puede haber alergias a algunos agentes de limpieza, vegetación, alimentos o incluso medicamentos, vacunas, etc. En caso de alergias que no son por picadura o por contacto sólo en un ojo, suelen ser bilaterales, es decir, que la inflamación de los párpados se da en los dos ojos.

Conjuntivitis: en algunos casos de conjuntivitis, sobre todo en los que producen mucho picor, el perro puede mostrar dificultad para abrir el ojo e inflamación.

Causas de inflamación de la glándula del lagrimal

El tejido que recubre la glándula se “da la vuelta” y ésta se ve en la zona del lagrimal. Se aprecia un bulto rosáceo, aunque el perro no suele tener dolor ni picor en la zona. Algunas razas, como el Bulldog inglés, Boxer o Dogo Alemán, tienen predisposición a padecerlo en la etapa de cachorro. La solución es quirúrgica, para posicionar la glándula en su sitio.

Causas de inflamación del globo ocular

Éstas suelen ser más graves, ya que las causas afectan al ojo en sí, por lo que pueden comprometer la visión.

Por ejemplo, por infección en la boca, en la raíz de una muela, puede haber infección en el resto de la cara, lo que podría provocar que la zona de alrededor del ojo o detrás del ojo, empujen el globo ocular hacia fuera, dando sensación de que el ojo es más grande que antes de la infección

También podría producirse por glaucoma, es decir, por aumento de la presión intraocular, una urgencia que puede llegar a producir ceguera por daño en la retina.

Cuidados mientras acudes al veterinario

Si ves que el ojo de tu perro está hinchado, lo mejor es que lo valore tu veterinario de confianza, de manera que pueda establecer el tratamiento necesario.

Si aprecias legañas o enrojecimiento y secreción, límpiale con suero fisiológico y una gasa.

Si el globo ocular está fuera de la órbita o hay parte que tiene aspecto seco, mantén una gasa mojada en suero fisiológico en el ojo, para evitar que se seque más y así aumenten la probabilidad de recuperarlo.

Hiperqueratosis en perros

La hiperqueratosis ocurre al producirse en mayor cantidad queratina, que es la proteína que constituye principalmente estructuras como el pelo, almohadillas o la trufa de los perros.

Esta excesiva producción puede dar lugar a un engrosamiento de estas partes del cuerpo del perro, lo que puede derivar en el endurecimiento e incluso formación de fisuras, que permiten la entrada de bacterias, que pueden producir infecciones y dolor.

Tipos de hiperqueratosis

  • La más habitual es la hiperqueratosis secundaria a otras enfermedades, como por ejemplo la Leishmaniosis, cuyos síntomas pueden ser muy variados, pero entre los que se puede encontrar alteraciones cutáneas, como ésta. También en enfermedades hepáticas se puede observar en síndrome hepatocutáneo, que produce un engrosamiento de la capa externa de las almohadillas.
  • Existe también la hiperqueratosis hereditaria, que suele manifestarse en las almohadillas y a edades tempranas. Suele darse en razas como Dogo de Burdeos, Terriers, Boxer, Mastín, Bulldog, Carlino, principalmente.
  • Por último y menos frecuente es la hiperqueratosis idiopática, que se da en animales generalmente de edad avanzada y sin patologías que la justifiquen.

Diagnóstico

Generalmente se realizan análisis completos de sangre, para determinar el estado general del perro y así poder valorar si existe una enfermedad subyacente. Además, se pueden realizar determinaciones de enfermedades infecciosas, como el caso de la Leishmaniosis.

Si mediante el análisis no se obtiene un diagnóstico, es recomendable realizar biopsia, es decir, obtener una muestra del tejido afectado para su análisis en el laboratorio y ver qué células o elementos se observan.

Tratamiento

Cuando su origen es una enfermedad como las que hemos mencionado anteriormente o de otro tipo, el tratamiento debe ser el de esa enfermedad, con lo que la hiperqueratosis puede reducirse.

Si se observan zonas de infección o de fisuras en la piel, que pueden ocasionar dolor, se pueden realizar tratamientos tópicos, como aplicar antibióticos e hidratar la zona afectada intensamente. Es importante que el perro no se rasque, ya que a veces, por picor o dolor, se frotan la trufa contra el suelo o se lamen excesivamente la trufa o las almohadillas, produciendo agravamientos del cuadro.

Toxoplasmosis en perros: ¿Qué es y qué síntomas tiene?

¿Cómo se contrae esta enfermedad?

La toxoplasmosis es una enfermedad causada por un parásito, Toxoplasma gondii. Éste parásito produce quistes que se eliminan en las heces del hospedador definitivo, el gato. El perro, para infectarse, ha de comer heces de gatos infectados o alimentos contaminados con éstas (verduras sin lavar, principalmente) o carnes de otros animales que estuvieran también infectados, en los que los quistes del parásito se alojan en sus músculos.

Estos quistes se absorben a través del intestino hacia la sangre, desde donde pueden dirigirse a diferentes órganos y tejidos.

Los perros susceptibles son los que tienen un sistema inmune deprimido o perros jóvenes, cuyo sistema inmune no es aún maduro.

Síntomas principales

Pueden aparecer síntomas muy diversos, aunque cuando vemos síntomas neurológicos, es una de las enfermedades que debemos descartar, ya que un perro infectado puede presentar dificultad para caminar, incoordinación, convulsiones e incluso parálisis.

Aunque también pueden observarse síntomas digestivos, como vómitos, diarrea, ictericia (coloración amarillenta de las mucosas) e inapetencia; síntomas respiratorios o fiebre, entre otros inespecíficos.

Tratamiento

No existe un tratamiento específico para esta infección, sino que se trata fundamentalmente de controlar los síntomas. De manera que se suele hospitalizar al perro, en función de la severidad de los signos, sobre todo cuando hay afección neurológica o deshidratación, para restaurar fluidos vía intravenosa. En ocasiones se suelen emplear antibióticos, para evitar infecciones bacterianas secundarias.

La toxoplasmosis en humanos

Esta en una enfermedad que podemos contraer las personas, pero al igual que los perros, la vía de contagio es la ingestión de alimentos crudos contaminados o accidentalmente por heces de gatos enfermos (esta última es más infrecuente por las medidas de higiene ).

Por lo tanto, un perro nunca podrá transmitir esta enfermedad, salvo que se ingiera su carne, algo que en nuestro país no se suele realizar.

La prevención es clave

Igual que las recomendaciones que nos hacen a las personas van dirigidas a evitar la ingesta de carnes sin cocinar ni congelar previamente, para los perros se dan las mismas advertencias. Si alimentamos a nuestro perro con carne cruda, siempre debe haber sido congelada previamente, al menos, 3-5 días.

Del mismo modo, debemos evitar que los perros ingieran heces de gato, principalmente de gatos que habitan en la calle y no podemos saber si padecen alguna enfermedad o no.

¿Los perros tienen hemorroides?

¿Qué son las hemorroides?

Son venas que se inflaman y producen mucho dolor en la zona anal. En personas, debido a nuestra postura erguida (vamos caminando en posición vertical), la zona pélvica soporta gran parte de nuestro peso. Además, influyen otros factores, como los embarazos, la dificultad para defecar, etc.

En los perros, este factor de la postura, no existe, ya que ellos caminan sobre sus cuatro patas, por lo que su cadera no es la que soporta el peso, sino sus extremidades.

En la zona anal pueden darse determinados problemas, que pueden confundirse con hemorroides y vamos a detallar a continuación:

Glándulas perianales inflamadas o infectadas

En el perro existen 2 glándulas perianales que se encuentran a ambos lados del ano. Estas glándulas contienen una secreción bastante característica (suele ser de color marrón y huele muy fuerte), que se va liberando cuando el perro defeca, por presión de las heces sobre las glándulas.

Pero en ocasiones, ese contenido es muy espeso o los conductos por los que se libera el contenido son muy estrechos y no puede salir correctamente, lo que hace que se vaya quedando retenido y puede dar lugar a inflamación de las glándulas o incluso que se infecte ese contenido y se forme un absceso, que puede, además, llegar a romper la glándula (se forma una fístula) y se ve una herida al lado del ano.

Esto conviene que lo valore un veterinario y te recomiende un tratamiento, ya que es bastante doloroso y genera un gran malestar en el perro

Tumores

En ocasiones, pueden aparecer tumores en el ano. Los que vemos con más frecuencia suelen aparecer en machos que no están castrados, aunque como existen varios tipos de tumores, no se puede decir que sean los únicos.

Dependiendo del tipo de tumor, será necesario seguir un tratamiento u otro. Por ejemplo, en el caso de los que los padecen los machos sin castrar, conviene castrar al perro.

Prolapso de recto

En este caso, el recto (la última porción del intestino, que termina en el ano), sale de la cavidad abdominal y se ve por el ano.

Esto puede ocurrir en casos de diarreas muy severas o estreñimientos muy severos también.

Cuando existen gran cantidad de parásitos intestinales podemos observarlo.

Esta situación es una urgencia, que hay que resolver rápidamente en el veterinario, por lo que, si lo observas, te recomiendo que acudas rápidamente a tu veterinario.

Como ves, los perros no padecen hemorroides, pero sí otras patologías anales, que requieren de un tratamiento específico.

 

Faringitis en perros: causas, diagnóstico y tratamiento

¿Qué síntomas produce?

Principalmente aparece tos, que suele ser seca y muy característica, la famosa “tos de perro”.

Pero también pueden darse otros síntomas, como:

  • Hipersalivación
  • Sensación constante de tragar, por la inflamación
  • Dolor
  • Pueden aparecer úlceras en la faringe o incluso extenderse por el resto de la zona posterior de la boca.
  • Fiebre
  • Apatía e inapetencia
  • Vómitos tras un episodio de tos
  • Afonía

¿Qué produce faringitis?

La faringitis puede ser aguda o crónica.

Cuando se trata de faringitis aguda, lo habitual es que se produzca por 2 microorganismos: el virus de parainfluenza canina o la bacteria Bordetella bronchiseptica. Éstas producen la enfermedad Traqueítis infecciosa canina (o tos de las perreras, como se conoce comúnmente).

La faringitis crónica suele darse en perros de razas braquicéfalas, como Bulldog. Aunque también puede aparecer de forma secundaria a una tos persistente por diversas causas. Cuando el perro tose con frecuencia durante un tiempo prolongado, la faringe se va inflamando y se produce una faringitis crónica, que puede agravar el cuadro.

Tratamiento

Cuando estamos ante una “tos de las perreras” es importante valorar el estado general del animal. En ocasiones se cura de forma espontánea, ya que se comporta como un catarro común (si lo comparamos con una enfermedad humana). Pero en muchas ocasiones es necesario instaurar tratamiento, debido a la severidad de la tos o si el animal presenta fiebre, está muy decaído, etc. Esto lo debe valorar el veterinario, ya que existen fármacos que, por lo menos, alivian el dolor y la molestia de tener la garganta inflamada.

Si estamos ante un caso de faringitis crónica, es necesario saber cuál es la causa, si es secundaria o no, para poder tratar lo que provoca la tos y, a su vez, la faringitis.

Por lo general, las faringitis responden bien al tratamiento y suelen remitir en pocos días.

Algunas medidas que ayudan son:

  • Llevar al perro con arnés, en vez de con collar, para que no le presione el cuello, si tira mucho de la correa.
  • Intentar que esté en un sitio sin corrientes de aire ni cambios bruscos de temperatura.
  • Procurar que el ambiente no esté muy seco, sino que haya algo de humedad.

Y, como siempre recomendamos, si notas en tu perro alguno de los síntomas que has leído, acude al veterinario para valorar cuál es la mejor opción terapéutica.

 

Ataxia en perros: ¿Qué es y cómo se trata?

¿Por qué se produce?

La ataxia tiene lugar cuando las vías que “informan” al cerebro de la posición del cuerpo y regulan el equilibrio sufren daños. Estos daños pueden darse por diferentes causas, como golpes, que producen inflamación en el sistema nervioso, virus que afectan a este sistema también, intoxicaciones o como efecto secundario de algunos fármacos.

Principales causas y su tratamiento

  • Traumatismos: cuando el perro sufre un golpe fuerte en la cabeza, como una caída, un atropello o una agresión. En este caso se produce inflamación o incluso sangrado en el cerebro, que puede dar lugar a que estas vías que transmiten la información en el cerebro, no funcionen correctamente y aparezcan los síntomas propios de la ataxia. En estos casos, se suele realizar pruebas diagnósticas de imagen, como el TAC, para valorar el daño e incluso intervenir quirúrgicamente si es necesario, para estabilizar cuanto antes al perro.
  • Intoxicación: existen algunos fármacos o productos que, cuando se ingieren en determinada cantidad, dan lugar a intoxicaciones con efectos neurológicos. En algunos casos, existen antídotos para algunas de estas sustancias y en otros casos, es necesaria la hospitalización para tratar los síntomas derivados de la intoxicación.
  • Virus: por ejemplo, el virus del moquillo puede producir síntomas neurológicos, entre ellos la ataxia, ya que el virus afecta al sistema nervioso. En este caso, el tratamiento es sintomático, es decir, que se administran fármacos que no son específicos para eliminar el virus, sino para minimizar sus efectos.
  • Síndrome vestibular: existen varios factores que pueden dar lugar a este síndrome, caracterizado por la ataxia, por el ladeo de la cabeza, nistagmo (movimiento continuado de los ojos hacia los lados o hacia arriba y abajo). Los perros que lo padecen, además, suelen vomitar por la sensación de mareo y tienen falta de apetito. En algunos casos la causa es desconocida, por otitis media o interna, o incluso puede parecer de manera espontánea en perros geriátricos. El tratamiento suele ser sintomático.

Si ves que tu perro tiene una forma diferente de caminar, notas que ladea la cabeza o que no mantiene el equilibrio, acude rápidamente a tu veterinario para poder valorar la situación y poder instaurar un tratamiento lo antes posible.

 

La brucelosis canina: cómo se produce, síntomas y tratamiento

Por qué se produce

Esta enfermedad está originada por la bacteria Brucella canis, que se encuentra en secreciones del aparato reproductor de los perros infectados.

Se da con mayor frecuencia en criaderos, donde es fácil la transmisión.

Los adultos pueden contener esta bacteria en su aparato reproductor, en hembras en secreciones vaginales (durante el celo, en el parto, secreciones postparto o abortos) y en los machos se encuentra en el semen.

La transmisión entre adultos se realiza principalmente por vía venérea, es decir, durante la monta. Aunque los fetos se pueden contagiar por la placenta y puede producirse el aborto, o encaso de que nazcan, muerte temprana por ser cachorros muy débiles.


Diagnóstico de la brucelosis

Debido a que las bacterias no se eliminan de forma constante en secreciones vaginales o en el pene, en ocasiones en complicado aislar las bacterias en el laboratorio.

Existen test para detección de anticuerpos y también se realizan pruebas PCR para detectar material genético de las bacterias.

Si se ha producido un aborto, la manera más fiable de detección es mediante análisis de muestra de los embriones.


Tratamiento 

El tratamiento se realiza mediante antibióticos, aunque no suele producirse la eliminación total de las bacterias, ya que son bacterias sensibles a pocos antibióticos.

En caso de que un animal se considere positivo, se recomienda la castración, que aunque no elimina las bacterias de su organismo, no puede transmitirlo por contacto sexual.


Prevención

La higiene en los criaderos es fundamental para intentar minimizar la propagación de estas bacterias. Además, como hemos comentado, la castración y eliminación como reproductores de los perros infectados, es muy importante para su control.


¿Las personas podemos contagiarnos?

Sí, la brucelosis es una zoonosis, es decir, una enfermedad que se puede transmitir a las personas.

Si una persona tiene contacto con secreciones vaginales, con el semen de un perro o con embriones o fetos abortados, podría contagiarse de brucelosis.

Para evitar esto, es importante el uso de guantes y una profunda higiene de manos.

Las personas que trabajan en criaderos y veterinarios son colectivos especialmente expuestos a esta enfermedad y que deben tener especial cuidado.