Mi perro tiene los ojos amarillos: ¿Qué podría ser?

Los ojos amarillos tienen un nombre un poco más técnico, se llama icteria. Este síntoma tiene que ver con un aumento de bilirrubina en sangre y tejidos. La bilirrubina es un pigmento hepático relacionado con el metabolismo de los glóbulos rojos.

Este pigmento tiene una coloración amarillenta anaranjada, por lo que, al depositarse sobre tejidos claros, como son los ojos, los colorean de una forma muy evidente. Pero no solo estará alterada la coloración de las estructuras oculares, también podremos observar tonos amarillentos en las encías, el interior de las orejas, o en toda la piel en general. No obstante, los ojos son el órgano diana y donde más fácilmente se puede visualizar el problema.

¿Cuáles pueden ser las enfermedades que hacen que mi perro tenga ojos amarillos?

En este sentido, son varias las enfermedades que pueden causar esta alteración en el color de los ojos, y no todas tienen una relación directa con una alteración hepática. Algunas de estas enfermedades pueden estar relacionadas con trastornos sanguíneos, o trastornos gastrointestinales. Podemos encontrar, por ejemplo:

  • Anemia: es una de las enfermedades más frecuente en la aparición de esta coloración en los ojos.
  • Problemas hepáticos, como cirrosis o hepatitis.
  • Intoxicación por cobre.
  • Procesos infecciosos, como la babesiosis.
  • Procesos entéricos, como pancreatitis o enteritis.

Como habéis podido leer, son muchas y variadas las causas de los ojos amarillos en los perros. Algunas de estas afecciones pueden poner en serio peligro la vida de la mascota, por lo que, ante al menor indicio de un cambio de coloración en los ojos del animal, será obligado contactar con el veterinario.

Juan Vázquez

Médico veterinario

Displasia de cadera en perros

¿Qué es?

La displasia de cadera es una de las enfermedades articulares más frecuentes, por no decir la más. Se caracteriza por un desajuste en la articulación de la cadera, es decir, la cabeza del fémur no encaja correctamente en articulación. Esto produce una inestabilidad en la zona, que puede ser más o menos grave.

Suele ocurrir en razas de tamaño mediano y grande, como pastores alemanes, mastines, dogos… Las razas pequeñas son mucho menos susceptibles, debido al menor peso que tiene que soportar la articulación, entre otros factores.

¿Cuáles son los síntomas de la displasia de cadera?

Los síntomas tienen que ver, fundamentalmente, con la movilidad. En este sentido, podremos encontrar las siguientes alteraciones:

  • Perros con dolor. El animal está apático, reacio al movimiento, incluso puede reaccionar de forma violenta si se manipula la zona afectada. No obstante, el grado de dolor puede ser variable y depende del animal.
  • Dificultad para caminar. Se evidencia una cojera en la marcha, más o menos acusada. Incluso, en casos avanzados, puede existir dificultad para mantenerse en pie.
  • Otras alteraciones, como contoneo del tercio posterior durante la marcha.

¿Cuál puede ser el tratamiento?

El tratamiento en estos casos es paliativo, dado que la cirugía se reserva a casos muy concretos. Por lo tanto, se puede mejorar sustancialmente la calidad de vida mediante el empleo de fisioterapia y rehabilitación. Por otra parte, complementar la terapia con antiinflamatorios, analgésicos, y condroprotectores, mejora sustancialmente la calidad de vida del perro y apoya el proceso de rehabilitación.

En casos muy avanzados, será necesario el uso de sillas de ruedas o arneses terapéuticos que permitan al pero avanzar con ayuda de su propietario.

Prevención

La prevención es compleja, puesto que la enfermedad tiene un componente genético ineludible. No obstante, la modificación ambiental, puede proporcionar numerosos beneficios. En este sentido, es muy interesante mantener al perro en la condición corporal óptima para evitar sobrepeso excesivo sobre la articulación.

Por otra parte, la realización de ejercicio moderado, sin caer en el exceso, ha revelado tener un efecto positivo frente al desarrollo de la enfermedad. El uso de condroprotectores también proporciona resultados satisfactorios para la prevención de la enfermedad.

Juan Vázquez

Médico veterinario

Cuidados a tener con los perros en la nieve

La nieve es un espectáculo, siempre que no cause estragos e interfiera con la vida diaria. Pero para los perros, siempre es un espectáculo, que ellos no tienen que ir a trabajar. La mayoría de los canes, disfrutan jugando con la nieve y el hielo, pero no podemos olvidar que, aunque no sea demasiado peligroso, no está exenta de riesgos.

Las almohadillas, principales afectadas

Tenemos que considerar que las almohadillas son la zona de contacto directa y constante con el suelo nevado. Estas estructuras están adaptadas a soportar muchas agresiones, ya que son sus “zapatillas”. Pero la falta de costumbre, puede provocar que los perros sufran lesiones y abrasiones sobre esta zona.

En este sentido, pueden ser frecuente las siguientes lesiones:

  • Quemaduras por frio.
  • Cortes con el hielo.
  • Laceraciones y abrasiones.
  • Irritaciones.

Por este motivo, puede ser buena idea proteger a los animales con patucos adaptados para proteger la almohadilla y evitar que esté en contacto directo. También, podemos optar por dosificar los paseos y evitar un tiempo de exposición prolongado a las bajas temperaturas. Y como consejo, hidratar las almohadillas con Aloe vera al llegar a casa, puede ser de gran utilidad.

Comer nieve, otro posible problema

Lógicamente, la ingesta de nieve también puede producir otra serie de problemas sobre nuestro perro. Por ejemplo, catarros, infecciones respiratorias o grastroenteritis, son frecuentes en perros que han estado comiendo nieve o jugando en ella.

Por este motivo, en la medida de lo posible, debemos de evitar que nuestro perro ingiera grandes cantidades de este elemento. No pasa nada si estamos jugando con el animal y se come un par de bolas de nieve que le hemos tirado, pero si repetimos el juego 50 veces, puede causarle algún problemilla. Eso sí, al llegar a casa, no olvidéis de secar bien al perro y colocarlo a temperatura templada para que entre en calor.

Esperamos que estos consejos os sean útiles y disfrutéis al máximo con vuestros compañeros peludos.

Juan Vázquez

Médico veterinario

3 historias inspiradoras de perros españoles

Canelo, el hachiko español

Como su colega japones, este perro de origen gaditano nos enseñó como la lealtad que los animales profesan a sus dueños, no tiene comparación. En los años 90, el dueño de Canelo acudió al hospital, afectado de una enfermedad renal. Y lamentablemente, nunca abandonó el hospital, ya que falleció al poco tiempo de ingresar. Pero Canelo nunca se fue, Canelo nunca perdió la esperanza de volver a ver a su dueño, y permaneció en la puerta del hospital aguardando la llegada de su amo.

Con el tiempo, se ganó el cariño de todos los trabajadores del hospital, y fueron muchos los que intentaron adoptarle y darle un hogar. Pero Canelo ya tenia dueño, y no lo iba a abandonar. A pesar de los intentos, lo más que pudieron hacer los trabajadores y personas conocedoras de la historia, fue cuidarlo en lo que se había convertido en su nuevo hogar, la puerta del hospital donde vio a su dueño por última vez.

Tras 12 años de espera, y sin que le faltara comida, agua o vacunas, Canelo falleció a causa de un fatal atropello. Fue tanta la admiración que el perro causó, que existe una placa conmemorativa en el lugar donde Canelo dio al mundo una lección de lealtad y amor.

Gúmer, el podenco afortunado

Gúmer fue un perro de raza podenco, del que unos desalmados decidieron deshacerse. Gúmer tuvo la desgracia de conocer el lado más cruel del ser humano, del abandono y el desprecio. Después de su abandono, fue atropellado y arrojado a una presa, donde estuvo horas nadando, luchando por su vida, hasta que finalmente pudo ser rescatado.

El perro tenía fracturas múltiples en varios huesos, pero por suerte, hubo gente que no decidió tirar la toalla. Tras ser operado y sufrir un largo proceso de recuperación, Gúmer conoció el cariño de un hogar. Y disfrutó de varios años de felicidad hasta sucumbir a causa de un cáncer maligno. Descansa en paz, pequeño.

Scotty, el perro español más longevo

Este perro residente en Alicante, es el perro vivo mas longevo del país. Los últimos reportajes del animal, citan que en el 2019 tenia ya 24 pedazo de años. A día de hoy, no existe constancia de que haya fallecido, por lo que sigue con el récord vigente, y nos demuestra que los perros nos pueden regalar muchos años de cariño y compañía.

Juan Vázquez

Médico veterinario

Consejos para ayudar a mi perro a perder peso

Evitar el picoteo y la comida de casa

Las galletas, los trozos de bizcocho al desayuno, los pedazos de pan, y los restos de macarrones, son unos de los principales enemigos a la hora de combatir el sobrepeso.

En este sentido, y en opinión del que escribe, la educación del propietario es la piedra angular de muchas terapias de adelgazamiento. Transmitir al tutor del perro, que la alimentación humana no es la adecuada para el animal, además de promover en el la obesidad, es fundamental para conseguir que el perro pierda kilos.

No obstante, esto no quita que una dieta casera pueda estar recomendada en ciertos casos y bajos ciertas condiciones.

Dieta baja en calorías

Como en todos los proyectos de perdida de peso, optar por un alimento adecuado, bajo en calorías, resulta imprescindible. Elegir una alimentación con una restricción en contenido calórico, va a ayudar sustancialmente a nuestro compañero peludo, a perder esos kilos de más. Pero es importante seguir la dieta a rajatabla para que la dieta surta efecto.

Ejercicio

Adelgazar es fácil, al menos en el papel. Lo único que hay que hacer es conseguir que al final del día haya mayor consumo que ingesta de calorías. Y para ello, además de ingerir un menor contenido calórico, también se hacer un gasto energético extra. Y esto se consigue, lógicamente, con el ejercicio.

Por lo tanto, salir con nuestro perro a dar largos paseos (siempre ajustado a sus capacidades), u optar por ejercicios de mayor intensidad, como correr, o jugar a la pelota, servirá para que nuestro animal gaste una mayor cantidad de calorías, y por ende, consiga perder peso. Además, ayudará al mantenimiento de su salud y reforzará lazos con nosotros.

Por último, y no menos importante, una correcta revisión veterinaria, ya que en ciertos casos, la obesidad puede ser fruto de un desajuste orgánico (ej, hipotiroidismo) que debe de ser controlado y tratado.

Juan Vázquez

Médico veterinario

5 consejos para que tu perro sea más sociable

  • Destete: Una de las principales causas que es esconden tras los problemas de sociabilidad de un perro, es el destete precoz. Durante la lactación, la madre enseña a los cachorros a relacionarse con el mundo que les rodea, y con sus congéneres. Podríamos decir que las semanas de lactación, son también la base de la educación. Por esta razón, es importante dejar a los cachorros con su madre y hermanos hasta los dos meses.  Con este simple gesto, ya tendremos mucho terreno avanzado en materia de comportamiento.
  • Relacionar a los perros con otros congéneres: El período crítico de sociabilización es corto, y dura hasta en torno los 4 meses. En esta etapa es cuando el perro está más receptivo y es capaz de aceptar todo aquello que le sea desconocido. Por esta razón, debemos de juntar a nuestro perro cuanto antes. Es cierto que el estado de vacunación puede condicionar esta medida, pero con perros conocidos y sanos, no debería de haber problema.
  • Convivir con otros perros: Lógicamente, un perro que conviva o pase mucho tiempo con otros compañeros peludos, va a tener una mayor capacidad de relacionarse con perros desconocidos. Si tenemos al perro acostumbrado a relacionarse de forma asidua y relaciona este contacto con algo positivo, estará encantado de jugar con cualquier perro que se encuentre.
  • Trabajar la obediencia y otros trucos: Aunque no tenga relación directa, un perro entrenado y con capacidad de aprendizaje, permitirá que pueda sociabilizarse de forma más fluida y atendiendo a nuestras ordenes en caso necesario.
  • Esterilizar: Siempre bajo supervisión veterinaria y etológica. Y es que existen ciertos casos de agresividad canina que tiene que ver con los instintos reproductores y la dominancia. En estos casos, la esterilización puede ser una opción complementaria ideal como parte de la terapia.

Juan Vázquez

Médico veterinario

¿Cuántas camadas puede tener un perro al año?

Ciclo estral y gestación de la perra

Las perras cuentan con dos ciclos estrales anuales, de forma general. Esto puede ser variable, ya que hay perras que pueden tener el estro con más frecuencia, o incluso algunas pueden tener los denominados “celos silentes”. Pero con fines didácticos, vamos a hablar de los dos celos al año de los perros.

El celo de la perra comienza con el denominado proestro. En esta fase, se puede observar la mal llamada “regla de las perras”, que no es una regla en el sentido humano, con el correspondiente desprendimiento del ovulo. En las perras, este sangrado corresponde a una extravasación de glóbulos rojos a consecuencia de la inflamación del tejido vaginal. Durante esta fase, que dura entre 5 y 15 días, la perra no suele ser receptiva.

La siguiente fase, es el denominado estro, y aquí la perra tiene si la capacidad de recibir al macho y llegar a gestación tras la monta. Esta fase dura entre 5 y 10 días, usualmente. Si la perra se queda preñada, le esperan por delante unos dos meses de gestación, días arriba o días abajo.

Echando cuentas, entre proestro, esto y gestación, tenemos unos 3 meses en total. A esto le tenemos que sumar la lactación y el destete, que debería de prolongarse a lo largo de mes y medio o 2, idealmente. Resultado total del periodo completo de estro, gestación y lactación, 5 meses.

Numero de camadas ideales en la perra

Pues conociendo los datos anteriores y la maravillosa virtud de la exactitud de las matemáticas, como mucho, una perra puede tener 2 camadas al año. Ahora bien, tenemos que ser consciente del alto gasto metabólico que supone todo el proceso de traer al mundo varias criaturitas, y a veces un equipo de baloncesto. Por lo que lo ideal, seria que una perra tuviera, máximo, una camada al año por cada perra. De este modo, permitimos al animal recuperarse y llegar a la siguiente gestación completamente en forme.

No obstante, me gustaría aprovechar para recordar que la venta de mascotas se encuentra prohibida en la actualidad. El comercio de animales se limita exclusivamente a los profesionales con licencia de cría. Por lo tanto, estas líneas son de carácter informativo y en ningún momento se pretende alentar a la cría de perros para comercio.

Juan Vázquez

Médico veterinario

Perro intoxicado: cómo identificarlo y qué hacer

Un tóxico puede ser cualquier producto, la toxicidad depende siempre de la dosis que el organismo haya absorbido. En este sentido, cualquier sustancia puede ser potencialmente tóxica. Las sustancias nocivas que pueden causar alteraciones en los perros, pueden entrar al organismo de las siguientes formas.


Vía digestiva

Por ingestión directa. Los tóxicos ingeridos suelen causar sintomatología gastrointestinal. En este sentido, veremos perros con diarrea, vómitos y movimientos intestinales alterados. También podremos observar otros síntomas, como nerviosismo, respiración agitada o temblores. Lo primero que debemos hacer será ponernos en contacto con el veterinario. Si la ingestión fue reciente, se puede inducir el vómito.


Vía respiratoria

Otra forma mediante la cual, las sustancias nocivas pueden entrar en el organismo del perro. Tóxicos como humo, barnices, tintes y productos de limpieza, pueden afectar al organismo de los animales. Notaremos como el perro intoxicado tendrá síntomas respiratorios, tales como tos, estornudo o dificultad para respirar. Lo que debemos hacer, será colocar al perro en un lugar ventilado y llamar al veterinario cuanto antes para contarle lo que ha pasado y nos diga como proceder.


Vía cutánea

Por extraño que parezca, esta vía de contacto es bastante frecuente. Productos como insecticidas y otros fitosanitarios pueden entrar en el torrente sanguíneo por esta vía. Puede suceder que el animal se encuentre mal después de venir de un paseo por zonas agrícolas. El animal puede mostrar síntomas de lo más variados, desde digestivos hasta nerviosos, con temblores, convulsiones y tics musculares.

Lo primero que debemos de hacer es bañar al animal con agua templada jabonosa para limitar la exposición al tóxico. Deberemos de hacerlo con guantes para protegernos a nosotros mismos. La consulta con el veterinario estará igualmente recomendada.


Esperamos que estos consejos os sirvan de ayuda, aunque deseamos que no tengáis que ponerlos en práctica.

Juan Vázquez

Médico veterinario

Mi perro tiene miedo al agua. ¿Cómo entrenarlo para que pierda ese miedo?

En primer lugar, la prevención es lo más acertado en estos casos. Por lo tanto, lo más prudente es habituar a los perros, desde que son cachorros, a estar en contacto con este medio. Pero como no siempre se puede, vamos a abordar el miedo al agua en perros adultos.

Exposición en entornos controlados

Como en cualquier ejercicio donde se deban de superar los miedos, entrenar en entorno seguro y controlado resulta muy interesante para suavizar e intervenir todas las posibles manifestaciones de miedo que el perro pueda tener. Para ello, procederemos a entrenar en una bañera grande, una piscina, un lago donde no haya gente… Mejor evitar el mar, por las posibles olas, ruido y demás elementos.

Con el entorno bajo control, procederemos a acercamos con el perro lentamente al agua, siempre acompañados de su juguete favorito y las gominolas que más le gusten.

Invitaremos al perro a acercarse al agua, al principio solo la olfateará. Nosotros nos meteremos dentro del agua y le animaremos a que de los primeros pasos, podemos ayudarnos de una gominola. Seguro que no se resiste a meter un poco las patitas en busca del preciado premio. Con las primeras sesiones, nos conformaremos con que introduzca un poco las patas. Debemos hacer los ejercicios de forma gradual y sin que suponga un trauma. Con este ejercicio, el perro entenderá el agua como un medio seguro y donde recibe recompensa.

El siguiente paso, será animarlo a que se introduzca del todo. Lo haremos siempre y cuando la primera etapa esté superada y el perro no sienta el mínimo temor a acercarse al agua y meter un poco las patas. Entrar al agua y sumergirse del todo, puede ser difícil para el can. Por ello podemos ayudarnos de algún juguete que le guste y por el que sienta un deseo irrefrenable de perseguir. Además, acompañaremos el proceso con gominolas y con nuestro apoyo. Hablar al animal de forma suave y tranquila, suavizando su miedo, será siempre una constante en toda la terapia.

Seguro que, con estos consejos, cuando menos os lo esperéis, estaréis nadando junto a vuestros compañeros peludos.

Juan Vázquez

Médico veterinario

La historia del perro de San Bernardo

Existe mucha controversia sobre el origen real de la raza. Si bien es cierto que, en muchas ocasiones, ubicar temporal y geográficamente el origen de la raza es sencillo, otras tantas, como es el caso, resulta algo más completo. Lo que si es cierto, aunque no se conozca el origen exacto del predecesor del Gran Bernardo, es que la raza comenzó a desarrollarse como tal, en los Alpes, en torno al año 1000.

Se sospecha que los antecesores de la actual raza pudieron ser perros romanos utilizados en las batallas. Otros atribuyen su origen ancestral a los perros que podían acompañar a los fenicios en sus expediciones. Sea como fuere, lo que está claro es que su origen está ligado a Suiza, a sus montañas y a su frio.

Bernardo de Menthon, origen del nombre de la raza

Bernardo de Menthon, fue un religioso de origen italiano, fundador de los Canónigos Regulares de la Congregación Hospitalaria del Gran San Bernardo. Ya os podéis imaginar de donde viene el nombre a la raza. En el siglo XI, el religioso rehabilitó el antiguo monasterio del puerto del Gran San Bernardo, en Martigny, Suiza. El monasterio daba servicio de hospital, con el fin de asistir y proteger a los numerosos viajeros que transitaban por la zona.

Con el tiempo, la congregación fue ganando popularidad dado el apoyo prestado a los viajeros y cada vez eran más los conocedores del monasterio hospitalario. Allá por el siglo XVII, los monjes de la zona se encargaron de la cría de perros grandes, fuertes y robustos, para protegerse de los malhechores y ayudar al gran número de viajeros que transitaba por la montaña. De estos cruces de perros, surgió la actual raza, el San Bernardo, que como no podía ser de otro modo, heredó el nombre del religioso creador de la fundación.

Esperamos que esta historia os haya resultado interesante y sirva para descubrir un poco más una de las razas más grandes que existen en la actualidad.

Juan Vázquez

Médico veterinario